| 26 de marzo de 2007
ARTICULO DE JOSE ANTONIO CASAUS BALAO Como era de esperar comienza ya a circular encuestas de cara a las elecciones del 27 de mayo. Unas encuestas que se revisten normalmente de “inocencia”, de imparcialidad informativa, pero que, en el fondo tiene unos propósitos claramente “orientadores”. Al elector no le agrada, por ejemplo, dar su voto a un partido político al que se presenta de antemano como perdedor. A nadie le gusta perder. Ni al parchís. Con esta ventaja parten los llamados partidos mayoritarios o tradicionales cuando esas encuestas dicen ya que optar por uno de los minoritarios es como tirar la papeleta a la papelera. ¿con qué ilusión pueden afrontar una dura y costosa campaña electoral? Yo quiero hoy analizar un aspecto concreto de estos “avances previos”, que lo convierten en demoledores para algunas de las candidaturas. Es el caso de la de Izquierda Unida de San Roque, a la que hacen desaparecer del mapa político local. Sinceramente no creo que ello se corresponda con la realidad. Primero, porque su electorado ha demostrado siempre una gran fidelidad y resistencia a las adversidades. Desde 1979, las primeras elecciones democráticas, ha conseguido representación permanente en la Corporación. Recuerdo, por ejemplo, que llegó a resistir, incluso, aquel embate sin precedentes que supuso la entrada del GIL, tanto en San Roque como en La Línea en el año 1999. Y segundo, porque la gestión realizada en este último mandato por José Enrique García Tevijano, a quien dentro del equipo de gobierno correspondió gestionar el área de educación, ha merecido un alto reconocimiento popular. No se puede olvidar que ha conseguido la total gratuidad de los libros para todos los niveles de enseñaza en San Roque y ha concluido proyectos deseados desde hace mucho tiempo, como el IES de Taraguilla. Ha “pecado” de timidez, eso si. Ha eludido siempre la notoriedad, porque forma parte de su carácter personal, pero nadie le puede negar entrega. Digamos que ha sido un concejal silencioso, pero efectivo. Concluiré diciendo que no es mi propósito cuestionar los métodos empleados para realizar esa encuesta telefónica hecha pública el pasado fin de semana, mostrando desconfianza en la misma; pero tampoco deseo “santificarla”. Si que deseo comunicar a mi buen amigo Eusebio Mena Campos que luche, que ponga toda la carne en el asador y que no le venza el desánimo. Que a pesar de los pregonen hoy los encuestadores Izquierda Unida volverá a tener representación en el ayuntamiento que salga de las urnas el próximo mes de mayo.
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